6 claves para superar la tentación de bajar el ritmo o tirar la toalla.

Muchos mentirían si dijeran que al correr no hay una voz interna que les dice: “es hora de parar”.

¿Por qué  el cerebro te pide parar?

Durante las últimas instancias de una carrera nuestro cerebro sabe todo el esfuerzo que estamos haciendo y lo interpreta como una señal intimidante por lo siguiente:

– El cerebro se inquieta al darse cuenta de que está agotando las energías.

– El cerebro interpreta las señales de cansancio excesivo como una amenaza para su vida, por lo que envía señales

–Lo que percibimos como voz interna – de detención.

El cerebro no quiere morir, y cuando siente que tu cuerpo se encuentra en un estado de mucho esfuerzo envía señales indicando necesidad de parar, o en su defecto, para reducir la velocidad a un ritmo que le permita tomarlo como “fuera de riesgo”.

¡Debes saberlo! El cerebro está pendiente de todo.  Envía esas señales mucho antes de que llegues a tu límite.

Aquí van 6 secretos:

1. Técnica de visualización: esta técnica consiste en una estrategia para mantener la concentración sobre nuestra mente, emociones, comportamientos, dolor físico o muscular… y así llegar a tener el mayor autocontrol.

Mientras estas entrenando imagínate en la carrera y piensa como te puedes llegar a sentir por ejemplo en el kilómetro que te parece más crítico.  Trata de imaginar el esfuerzo físico al que vas a estar sometido, piensa en las posibles sensaciones y se positivo.

Los psicólogos aseguran que una visualización bien hecha es tan poderosa que puede hacer a la mente confundir la realidad con la imaginación.

2. Disociación: el dolor muchas veces viene en una carrera en el momento menos inesperado, como por ejemplo al aparecer alguna molestia  muscular.

El corredor mentalmente fuerte a la tolerancia a dolores es también flexible a estos cambios que se vayan produciendo en una carrera, y son capaces de bloquear este sentimiento y seguir con el plan según las circunstancias.

“La disociación” consiste en pensar en algo positivo en esos momentos para distraerse, esta estrategia contribuye a aumentar la tolerancia al dolor y el rendimiento deportivo porque reducen el estrés fisiológico generado por estos cambios inesperados.

3. Canción del poder y el antídoto: todos tenemos canciones favoritas para cada ocasión, para cuando estamos tristes, cuando nos queremos relajar, y seguramente tienes para de una u otra forma sentirte mejor cuando estas corriendo.

Son canciones para despejar un poco la mente y hacer que se olvide de mandar esa señal de detenerse o tirar la toalla en la carrera.En ese sentido, la técnica del antídoto es similar pero un poco más preparada y excelente.

Consiste en pedirle a algún ser querido, cercano, que grabe mensajes de ánimo, que te permita motivarte a la hora de la carrera, que potencie tus capacidades.

No lo oigas hasta el día de la carrera, y cuando tu cerebro “empiece a molestar” ponte ese mensaje que no has oído.

Su nombre se debe a que sirve como una pócima o antídoto para cuando sientes que ya no puedes más.

4. Aumenta el ritmo: seguro te parezca contradictorio. ¿Cómo voy a aumentar el ritmo si lo que quiero en ese momento es tirarme al suelo? Pues así mismo, la idea es aumentar las revoluciones en esos momentos cuando tu cerebro empieza a tirarte dardos negativos.

Antes de subir el ritmo pregúntate: “¿estoy cansado o aburrido?” Y sé sincero. En ocasiones el cuerpo se cansa, o incluso se aburre, de mantener un ritmo constante y es cuando queremos dar por terminada la carrera.

Si tu respuesta es que estás aburrido, sube el ritmo y rompe ese estado de desánimo corporal, y a seguir corriendo.

5. Piensa en experiencias previas. Si pudiste una vez, ahora también puedes: pensar en momentos en donde nos ha ido muy bien, que hemos sentido que terminamos y podemos aún más, que hemos entrenado de forma más dura y aun nos sentimos como una pluma nos puede conceder ese empujón de energía que necesitamos.

Entonces, ¿por qué vas a rendirte esta vez? Recuerda que tienes la capacidad de lograrlo y no te detengas.

6. Respeta las cargas de entrenamiento: este es el último punto pero es muy importante. Hay que ser conscientes a la hora de aumentar los volúmenes de entrenamiento, ya que se debe realizar acorde a nuestros avances y capacidades.

Si vas incrementando gradualmente el volumen de entrenamiento, poco a poco iras retrasando el momento en el que empiezan a aparecer voces internas para que pares y sin darte cuenta te estarás acostumbrando a ese estado de cansancio o sufrimiento. Recuerda que la disciplina es fundamental para poder alcanzar tus metas.

Descripción del autor: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos. Twitter: @edigomben

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