Salud mental a través del deporte, efectos que produce el ejercicio en nuestra autoestima

Generalmente relacionamos actividad física con la idea de lograr que nuestro cuerpo se vuelva más fuerte o tonificado, mantener un peso ideal y hacer lo que sea por lucir un “buen cuerpo” con lo mejor de nuestros resultados principalmente en verano. Sin embargo, en muchas ocasiones ignoramos que los beneficios van mucho más allá de nuestro físico y es por eso que a veces nos es muy difícil trabajar en tener la disciplina y lograr nuestros propósitos, sobre todo si hemos tenido patrones mentales de autosabotaje, de poco autocontrol, de desorden o de malos hábitos en nuestra alimentación y estilo de vida, lo cual nos lleva a sensaciones de desesperanza, ansiedad o frustración y terminamos lastimando nuestra mente y hasta nuestro cuerpo.

Por ello, en este artículo daremos a conocer los beneficios psicológicos al realizar cualquier actividad física verificados por un especialista, así que no deje de leer.

Todos deseamos lograr un cuerpo ideal, pero sobre todo “una mente con voluntad de lograrlo”.

Salud mental gracias al ejercicio físico 

La actividad física es una excelente aliada para evitar cualquier tipo de enfermedades, por ejemplo, de acuerdo con la OMS, las personas que mantienen una vida sedentaria son más propensas a padecer de enfermedades no transmisibles como la diabetes, obesidad, algunos tipos de cánceres y enfermedades cardiovasculares. Además de problemas de estrés, ansiedad, depresión y trastornos de la alimentación.

A diferencia de las personas que son físicamente activas, ya que presentan mejores síntomas de salud física y mental. Esto se debe a que el ejercicio genera la producción de neurotransmisores claves como serotonina y endorfina, hormonas internas que son fundamentales debido a que producen sensación de placer y bienestar, mejorando el estado de ánimo de las personas. También logra que los músculos se hagan mucho más fuertes, previniendo enfermedades como la sarcopenia que suelen ser generadas por sedentarismo.

Hoy en día los médicos nos convencen cada vez más de que realicemos cualquier actividad física como terapia para tratar determinadas afecciones.

Beneficios psicoemocionales de hacer ejercicio

Ahora bien, sabiendo que el ejercicio es bueno para liberar sustancias químicas cerebrales que nos hacen sentir bien, podemos hablar de más beneficios de hacer ejercicio.

  • Ayuda con nuestro autoestima y autoconcepto

Gracias a que al hacer ejercicio nos ponemos metas o desafíos, al alcanzarlos con el tiempo, aún siendo los más pequeños, podemos generar más confianza en nosotros mismos, aumentamos nuestra sensación de optimismo y sentimos mayor necesidad de lograr grandes cambios en varias esferas de nuestra vida. Además de que al cambiar el aspecto de nuestro cuerpo nos sentimos más seguros por la nueva imagen que se ha trabajado. ¡No hay duda, es un premio doble!

  • Autogobierno, autocontrol y tranquilidad

Cuando hacemos actividad física, ayudamos a nuestra mente a disminuir la ansiedad, depresión, emociones de ira y agresividad, por lo tanto, aumenta nuestra motivación intrínseca, la cual se encarga de impulsarnos a seguir realizando lo que nos gusta o sabemos que tenemos que hacer por el gusto de hacerlo; lo que se convierte en una estrategia sana y funcional de afrontamiento. Por ello, una vez que se comienza a hacer una rutina de ejercicio constante, será mucho más fácil mantener la calma, control, emociones en equilibrio y mejor claridad en resolución de conflictos al momento de enfrentarnos a cualquier tipo de problema que nos genere estrés.

Es recomendable trabajar en su autogobierno: controle su voluntad, asuma sus consecuencias negativas y positivas, obsérvese (lo que hace, lo que piensa y lo que siente) y mejore sus logros.

  • Cambios en la alimentación

Debemos reconocer que al notar resultados tanto físicos como mentales, las ganas de hacer más cambios comienzan a rodar nuestra cabeza, por lo que generamos más beneficios, pues al cambiar nuestra alimentación ayudaremos al rendimiento al activarnos físicamente.

Además, cuando adoptamos la actividad física como parte de nuestra rutina se convierte en una de nuestras herramientas para afrontar la ansiedad y depresión y nuestra alimentación empieza a transformarse debido a que ya no tendremos atracones o antojos que después nos harán sentir culpables. Esto forma parte de nuestros patrones mentales disfuncionales. Recuerde que siempre es importante ir de la mano con especialistas de la salud que le ayuden en este proceso, como nutriólogos, psicoterapeutas, etc.

  • Fomenta la comunicación

Como bien hemos dicho antes, hacer ejercicio nos ayuda a evitar la ira, agresividad, ansiedad y depresión, ya que podemos conocernos mejor y lograremos una mejor autorregulación de nuestros pensamientos, actitudes y emociones, entonces, será mucho más fácil poder comunicarnos asertivamente con nosotros y con las personas que nos rodean.

  • Planificación e Independencia

Tomemos en cuenta que para generar los cambios deseados tenemos que co-construir nuestra disciplina hacia una con enfoque positivo, independencia, autonomía y responsabilidad en proponernos un proceso realista, darnos órdenes y sobre todo ser perseverante e insistente contigo mismo.

  • Voluntad

Trabaje en su capacidad de ordenar su propia conducta, esto le ayudará a ser una persona más disciplinada con enfoque positivo y observará, sentirá y tendrá mejores resultados.

Se recomienda monitorear sus pensamientos y formas de estos para encontrar patrones que hacen que no cumpla sus metas, identificarlos le será más fácil deconstruir las ideas que le impiden sus logros.

Es importante saber que hacer ejercicio tanto para tonificar como para mejorar la salud mental no se refiere a tener que volverse un atleta de alto rendimiento, con solo unos minutos diarios de actividad física se pueden lograr muchos cambios.

Con la colaboración de Diana Benhumea Rojas, psicoterapeuta, quién compartió y verificó la información para el desarrollo de este artículo. Es egresada de la Maestría en Psicoterapia Familiar Sistémica de la Universidad del Valle de México. Se especializa en psicoterapia de pareja y familia, psicoterapia infantil, psicoterapia individual, evaluación psicodiagnóstica e intervención a infantes, adolescentes y adultos con diversas sintomatologías.

Referencias:

  1. Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social
  2. Mayo Clinic

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