Correr o caminar: ¿Cuál quema más calorías?

Un estudio realizado por 6 años en los Laboratorios Lawrence Berkeley en California, determinó que correr ayuda a perder peso más rápido que caminar. Ambas prácticas son benéficas para la salud y cuando la persona cuenta con sobrepeso lo mejor es empezar caminando y después alternar correr-caminar. Correr con sobrepeso aumenta el impacto en nuestras articulaciones y estructura ósea, por lo que es más recomendable iniciar caminando junto con un plan de fortalecimiento y una dieta que nos ayude a lograr un déficit calórico.

En este estudio se determinó que una persona que camina 7 kilómetros a un ritmo acelerado, es el equivalente a otra que corre 5 kilómetros. La desventaja es que caminar aceleradamente toma el doble del tiempo que correr los 5 kilómetros. En cualquiera de las dos situaciones se reduce el riesgo a la presión alta, el colesterol alto y la diabetes.

El estudio se realizó en 15,237 personas que caminan y 33,215 personas que corren, al inicio del estudio todos los participantes registraron su peso, medida de cintura, tipo de dieta qué llevaban y sus kilometrajes de cada semana corriendo o caminando.

A lo largo del estudio las personas que corren obtuvieron mejores resultados, el motivo principal es que se modificaba su apetito, al producir una hormona llamada péptido YY que suprime el apetito. Ambas ejercicios tienen beneficio para la salud casi iguales, los corredores mantienen mejor su cuerpo en peso y caminar reduce la fatiga.

Iniciar caminando nos ayuda a disfrutar más la actividad y lograr hacernos el hábito. Incluir sesiones de fortalecimiento en gimnasio o con ejercicios multifuncionales nos ayudará a preparar el cuerpo para la siguiente etapa.

Ya creado el hábito podemos empezar con la rutina de caminar y trotar, esto ayudará al cuerpo a acostumbrarse y adaptarse al impacto poco a poco, puedes utilizar un pulsómetro para medir tu frecuencia cardíaca y conocer las zonas en las que tu cuerpo se encuentra al trotar y caminar.

Si al caminar o trotar sufres de molestias en pies, tobillos, rodillas, espalda baja, etc. Lo más recomendable es consultar a un especialista para descartar posibles lesiones o desbalances en tu anatomía que te impidan realizar estas actividades. Si todo está bien puedes optar por realizar tus rutinas en eliptica, bicicleta fija o practicar natación para evitar el impacto.

Recuerda complementar tus rutinas con una nutrición adecuada a tus objetivos, llevar una buena nutrición te ayudará a recuperarte mejor de cada entrenamiento y llegar a tus metas más fácilmente. Realiza una inversión al visitar a un nutriologo que te ayudará a implementar el plan alimenticio adecuado a tus necesidades.

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